El indicador de reloj y la barra de profundidad son dos componentes ligeros en pantalla para la lectura de tomosíntesis de mama (DBT). Ambos se renderizan directamente dentro del visor de imagen y están vinculados a la proyección que se muestra en ese momento (por ejemplo: RCC, RMLO). Aparecen sólo cuando el visor cuenta con espacio suficiente y, en diseños compactos o pantallas pequeñas, se suprimen automáticamente para evitar superponerse a la imagen.
Qué hacen
El indicador de reloj muestra la orientación radial de la proyección mostrada utilizando la convención estándar de carátula de reloj que los radiólogos ya aplican para localizar hallazgos. Este componente esquematiza la imagen en pantalla con el marco de referencia habitual de 12-3-6-9 horas.
La barra de profundidad indica la posición del corte actual dentro del volumen reconstruido y señala los cortes que contienen mediciones que potencialmente podrían corresponder a un hallazgo, permitiendo que el lector vea con un vistazo dónde se ubican las regiones de interés a lo largo del eje de profundidad.
Valor y uso clínico
La lectura de tomosíntesis exige desplazarse a través de docenas de cortes reconstruidos por cada visualización. Es por eso que un punto de fricción recurrente es la desorientación espacial: saber en qué parte de la mama y a qué profundidad está una característica, y traducirlo en la convención de reporte. Estos componentes cierran esta brecha.
El indicador de reloj mantiene al lector anclado al mismo lenguaje de coordenadas que se utiliza en el reporte final, reduciendo la traducción mental entre lo que se ve en pantalla y cómo se documentará el hallazgo.
La barra de profundidad convierte la navegación entre cortes, de un desplazamiento a ciegas a uno dirigido. Los cortes con mediciones están premarcados, de modo que el lector puede ir directamente a los candidatos de hallazgo y confirmar su profundidad, en lugar de volver a escanear toda la pila.
Impacto en el flujo de trabajo médico
Ambos componentes son pasivos y ambientales. No requieren clics, ni añaden pasos. El radiólogo lee como antes, pero con orientación continua y contexto de profundidad en la vista periférica, así como con los cortes medidos ya indicados para una navegación rápida.
Además, como se ocultan automáticamente cuando el espacio en pantalla es limitado, nunca compiten con la imagen ni obligan a cambiar de visualización.
El resultado: el lector dedica menos tiempo reorientándose y localizando regiones medidas, y más tiempo interpretando, con una ubicación que ya coincide con las convenciones de reporte.

